El FFWS LATAM 2026 EWC Qualifier no solo se disputó en el mapa. Una parte importante de la conversación dentro de la escena competitiva de la región giró en torno a las sanciones. En el primer trimestre del año, tres jugadores conocidos recibieron castigos por conductas distintas, y en mayo una organización entera fue descalificada. Todo eso ocurrió en el mismo split clasificatorio hacia el EWC de París.
Ninguno de estos casos fue un accidente aislado. Juntos dicen algo sobre los problemas estructurales que la escena competitiva de LATAM arrastra hace tiempo.
El caso WAP Esports: el disparador de todo
Antes de hablar de los jugadores, hay que entender el contexto que abrió el año. En enero de 2026, WAP Esports anunció el cese de sus operaciones sin haber pagado a los jugadores que compitieron bajo su nombre durante el split anterior del FFWS LATAM. La organización que era propietaria del cupo, MonouGG, tuvo que intervenir para saldar las deudas de WAP con jugadores y staff.
Como consecuencia directa, Garena vetó a WAP Esports de manera permanente e inapelable de todas sus competencias futuras, y tomó una decisión estructural que cambia el ecosistema de la liga: a partir de ahora, los cupos en el FFWS LATAM solo pueden usarse directamente, cederse o venderse. El arrendamiento, que es el modelo que permitió el caso WAP, quedó prohibido.
Para los equipos pequeños de LATAM que no tienen capital para mantener un cupo propio, esto cierra una puerta que antes existía. Para la integridad competitiva de la liga, la cierra para que situaciones como la de WAP no se repitan.
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Acrohard: un año fuera por compartir su cuenta
El 9 de marzo de 2026, Garena aplicó una sanción de un año a Alexis Fabián “Acrohard” García Martínez, jugador de 9z Team, por compartir su cuenta de Free Fire de competición con otras personas.
Es una infracción que en los reglamentos del FFWS está claramente definida como una violación grave porque compromete la autenticidad del rendimiento registrado en partidas oficiales. Si alguien más juega desde tu cuenta, los puntos acumulados, las estadísticas y eventualmente la clasificación del equipo pueden estar basados en el rendimiento de un jugador que no está registrado en el torneo.
La sanción de un año es de las más largas que se aplican por este tipo de infracción. Para Acrohard y para 9z Team, significa perderse el resto del ciclo competitivo 2026, incluyendo la posibilidad de clasificar al EWC.
Osi: un año fuera por sabotaje interno
El mismo día, el 9 de marzo, Garena sancionó con un año a Jonathan Ociel “Osi” Ortiz Suaste, de CACM Esports, por sabotaje dentro de su propio equipo.
El comunicado no especificó la forma exacta, pero la sanción de un año, igual a la de Acrohard por una infracción completamente distinta, indica que Garena la consideró igual de grave. El sabotaje es especialmente dañino en Free Fire donde la coordinación y la confianza son fundamentales para rendir al máximo nivel.
Nascary: ocho días por racismo
El 3 de abril de 2026, Garena sancionó con ocho días a Sebastián “Nascary” Daza, de Leviatán, por racismo. Ocho días puede sonar corto comparado con las sanciones anteriores, pero Nascary es uno de los jugadores más conocidos de la escena, con una base de seguidores activa. Una sanción pública de esta naturaleza tiene un peso reputacional que va más allá del tiempo fuera de competencia.
Garena dejó en claro que las conductas discriminatorias tienen consecuencias formales en el circuito oficial, sin importar el perfil del jugador implicado.
Florida FLF: descalificada en mayo
Como punto final del split, en mayo de 2026 Garena descalificó a Florida FLF por violar el reglamento oficial del FFWS. La organización había entrado a la liga en febrero, después de que RETA Esports abandonara su cupo, pero no llegó a completar el clasificatorio. El comunicado oficial menciona una investigación interna y análisis de evidencia disponible, sin detallar la naturaleza exacta de la infracción.
Qué dice todo esto sobre la escena de LATAM
La concentración de sanciones en un solo split refleja una escena que está creciendo en seriedad institucional pero que todavía arrastra prácticas informales. El arrendamiento de cupos, el uso compartido de cuentas, el sabotaje y la discriminación son problemas que existen en muchas escenas competitivas, pero en LATAM quedaron expuestos en un período muy corto de tiempo.
Lo positivo es que Garena respondió con sanciones concretas y publicadas. La transparencia del FFWS LATAM, que detalla cada caso con nombre, motivo y duración, es un paso hacia una liga más profesional. El desafío es que las sanciones no sean solo reactivas sino que la estructura prevenga estas situaciones desde el diseño.